jueves, 9 de junio de 2011

Crónicas del NeoMester (I)

   Llevo desde muy temprano conectado a los sensores de los terminales que me dan acceso a la Red. De momento, el flujo de información ha sido ligero pero constante, como la llovizna con la que hemos amanecido. He pasado la mayor parte de la mañana canalizando y desatascando cápsulas de información; nada serio, afortunadamente, más allá de constatar la irritante lentitud de los procesos de mutación. Es difícil asimilar el nuevo estado de conexión para una inmensa mayoría acostumbrada a sólo recibir información. Es comprensible: de la noche a la mañana se han visto convertidos también en emisores y les cuesta caer en la cuenta que basta con clicar en "Compartir" para que la información siga fluyendo. En fin, paciencia... Empiezo a tener la vista cansada. Me vuelvo hacia la ventana y el cielo sigue tan encapotado como empieza a estarlo mi cabeza. Una ráfaga de alertas emergentes atrae de nuevo mi atención a las pantallas; clico, contrasto, clasifico y redirijo casi automáticamente. No hay alteraciones. Reviso una vez más si los memes lanzados ayer siguen su curso; parece que sí. Se abre una ventana de chat. Un nodo de mi quinto o sexto anillo. Espero. "hola", escribe. Espero. "estás ahí?" Espero. No manda enlace ninguno; no debe de ser importante, debe de querer charla, simplemente. La ventana permanece muda. Mejor. Es hora de comer.

   Como si se hubieran puesto de acuerdo –cosa probable–, los informativos de varios canales han iniciado ya una nueva batería de mensajes desalentadores, los términos "disolución", "disgregación" y "cansancio" se repiten de forma sospechosa y gratuita; me parece detectar sonrisas socarronas en los rostros de los presentadores, según recorro los canales, pero no me hago mucho caso. Intentan seguir e interpretar el transcurso de los acontecimientos según el modelo que habían venido utilizando hasta ahora, demasiado restringido y rígido como para permitirles intuir siquiera el alcance y las dimensiones de la situación. El mapa ha cambiado y la inercia de la costumbre los condena a un mero papel de caja de resonancias distorsionadas. El vapor de la sopa me empaña las gafas; mientras limpio los cristales con una servilleta de papel, en uno de los sumarios oigo la entradilla de una de las cápsulas que lanzamos la semana pasada. Sonrío y, con el oído atento, tecleo en el terminal portátil un breve mensaje a los nodos de mi anillo inmediato: "Canal 7. Otro dentro." En cosa de segundos, recibo la primera respuesta: "Acabo de verlo. A otra cosa. Luego hablamos. ;-)" Esto hay que celebrarlo: en cuanto acabe de comer, me echo una siesta.

   He dejado la ventana entreabierta y una fugaz brisa fresca me despabila. No he llegado al estado Beta, cosa conveniente para una siesta provechosa. El cielo sigue gris, pero ha dejado de llover. Enciendo un cigarrillo, me digo que tengo que dejarlo de forma tan automática como enciendo el mechero y me asomo a la ventana, sólo por notar el ambiente recién lavado. Un soplo de aire me trae olor a césped y tierra mojada desde un parque a dos calles y la bocanada de nicotina me sabe rara. Vuelvo a mi mesa y apago el cigarrillo mientras recorro con la vista los iconos de la barra de aplicaciones del terminal principal. Hay varios correos y los reviso antes de nada. Ochenta por ciento de spam... Uno es de T, nodo del cuarto anillo. No contiene más texto que "un abrazo" y un fichero adjunto, que es lo que importa. Me froto los ojos y vuelvo a acomodarme los sensores. Analizo el paquete de información recibido y me acuerdo de los presentadores de los informativos. No entienden nada, los pobres. Mientras la voz de voces de la Red habla a la velocidad de la luz, ellos mueven la boca por arte de ventriloquía. Hago una copia de seguridad del archivo, tomo algunas notas útiles para mis diagramas de flujos de información –muy útiles, esta vez– y lo emito por todos los canales. Con esto, ya puedo decir que hoy he cumplido. Aún tengo el olor a tierra fresca en la nariz y sin pensarlo dos veces cierro los navegadores, me quito los sensores y dejo las pantallas de los terminales en reposo. Con mi terminal de bolsillo y armado con mi paraguas de estilo italiano y manufactura china, salgo de casa. Una nube se resquebraja y un débil rayo de sol se cuela por la grieta. Suficiente. A ver qué se cuece por el barrio...

3 comentarios:

  1. alegato recibido y retransmitido

    SIL.

    ResponderEliminar
  2. ...hola,
    si ellos tienen sus espias....
    vosotros tb teneis los vuestros.

    Asi que -por si no lo habeis oido- os remito algo que he escuchado hoy en el programa 'El mon a RAC1'.... han puesto un recorte de uno de vuestros programas dentro del espacio 'dialing'
    ...a partir del minuto 1:00.. oid, oid... os citan como contra-radio. :-)

    Salut i força perlas.

    http://www.racalacarta.com/download.php?file=0622%2011h%20(Dimecres%2022-06-11)%20Dialing%20(%20).mp3

    ResponderEliminar
  3. Así da gusto... !Muchas gracias! ;-)

    ResponderEliminar